San José – 19 marzo

“Cualquiera que sea la gracia que solicites a San José sin duda va a ser concedida, para creer solo tienen que convencerse haciendo la prueba”.
Santa Teresa de Ávila

La vida de San José ha estado verdaderamente marcada por las iniciativas de Dios, iniciativas mistst20joseph20and20jesuseriosas, iniciativas más allá de la posibilidad de entender.
San José se dejaba conducir porque era justo y “justo” es el hombre que vive de fe.

 

Dios no le dice nada, no le da explicaciones, pero él obedece. Ha dicho siempre SÍ con la vida, no con las palabras. Frente a Dios nunca ha habido preguntas o dudas.

¡Cuán fecundo es este silencio! Dios habla y San José hace:
“No temas…”, y él no teme, todos los dramas están terminados.
“Levántate”, y el se levanta y emprende el camino.
“Vuelve…”, y él ya está de regreso.
¡Esta obediencia inmediata de San José a todas las indicaciones del Señor, nos demuestra su bella disposición interior!

Es estupendo este ejemplo de San José que, siendo también jefe de familia, se pone simplemente a su servicio con una familiaridad basada en el abandono y la contínua entrega. San José no mide la vidad de Jesús y de la Virgen de acuerdo a sus propias exigencias, sino que pone su vida al servicio de ellos. No parte para Egipto, cuando es cómodo para él, sino cuando los interéses de Jesús lo requiere.

San José es un laico en el más profundo sentido de la palabra. Es un hombre como todos. El Verbo se encarna en una familia en la que San José es el jefe y vive en la realidad de las criaturas humanas, en la condición más universal, que es la del trabajo y de la pobreza. San José nos enseña cómo ofrecer a Cristo el servicio de una vida totalmente insertada en la realidad terrena.

“Estas son las razones por las que hombres de todo tipo y nación han de acercarse a la confianza y tutela del bienaventurado José. Los padres de familia encuentran en José la mejor personificación de la paternal solicitud y vigilancia; los esposos, un modelo perfecto de amor, de paz, de fidelidad conyugal; las vírgenes a la vez encuentran en él el modelo y protector de la integridad virginal. Los nobles de nacimiento aprenderán de José cómo custodiar su dignidad incluso en las desgracias; los ricos entenderán, por sus lecciones, cuáles son los bienes que han de ser deseados y obtenidos con el precio de su trabajo.” (LEÓN XIII)
Continua…

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Novena a San José – comienza el 10 de marzo

torres_clemente_de-zzz-st_joseph_with_the_infant_christNovena a San José, Protector de la familia y de la Iglesia, por la fiesta del 19 de marzo.

San José, fiel padre proveedor del Divino Niño, esposo virginal de la madre de Dios, protector poderoso de la Santa Iglesia, venimos a ti para encomendarnos a tu protección especial.

Nada buscaste en este mundo sino la gloria de Dios y el bien del prójimo. Totalmente entregado al salvador, tu felicidad consistía en orar, en trabajar, en sacrificarte, en sufrir, en morir por El.

Fuiste un desconocido en este mundo pero íntimo de Jesús. Su mirada reposaba confiadamente en tu vida simple y oculta en El.

San José, has ayudado ya a tantos hombres, recurrimos a tí con entera confianza. Tú ves a la luz de Dios nuestras necesidades, tu conoces nuestras preocupaciones, nuestras dificultades, nuestras penas. Solicitamos a tu paternal amabilidad este asunto particular… (pedir por tu intención).

La ponemos entre tus manos que protegieron al Niño Jesús, pero antes que nada pide para nosotros las gracias de no separarnos nunca de Jesús por el pecado mortal, de conocerlo y de amarlo cada vez más, así como a su Santa Madre, de vivir siempre en presencia de Dios, de hacer todo en función de su gloria y el bien de las demás almas y de lograr algún día ver a Dios para alabarlo eternamente contigo.

Así sea.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

 

Continua: San José el Patriarca

San José – 19 marzo

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“Cualquiera que sea la gracia que solicites a San José sin duda va a ser concedida, para creer solo tienen que convencerse haciendo la prueba”.
Santa Teresa de Ávila

La vida de San José ha estado verdaderamente marcada por las iniciativas de Dios, iniciativas misteriosas, iniciativas más allá de la posibilidad de entender.
San José se dejaba conducir porque era justo y “justo” es el hombre que vive de fe.

 

Dios no le dice nada, no le da explicaciones, pero él obedece. Ha dicho siempre SÍ con la vida, no con las palabras. Frente a Dios nunca ha habido preguntas o dudas.

¡Cuán fecundo es este silencio! Dios habla y San José hace:
“No temas…”, y él no teme, todos los dramas están terminados.
“Levántate”, y el se levanta y emprende el camino.
“Vuelve…”, y él ya está de regreso.
¡Esta obediencia inmediata de San José a todas las indicaciones del Señor, nos demuestra su bella disposición interior!

Es estupendo este ejemplo de San José que, siendo también jefe de familia, se pone simplemente a su servicio con una familiaridad basada en el abandono y la contínua entrega. San José no mide la vidad de Jesús y de la Virgen de acuerdo a sus propias exigencias, sino que pone su vida al servicio de ellos. No parte para Egipto, cuando es cómodo para él, sino cuando los interéses de Jesús lo requiere.

San José es un laico en el más profundo sentido de la palabra. Es un hombre como todos. El Verbo se encarna en una familia en la que San José es el jefe y vive en la realidad de las criaturas humanas, en la condición más universal, que es la del trabajo y de la pobreza. San José nos enseña cómo ofrecer a Cristo el servicio de una vida totalmente insertada en la realidad terrena.

“Estas son las razones por las que hombres de todo tipo y nación han de acercarse a la confianza y tutela del bienaventurado José. Los padres de familia encuentran en José la mejor personificación de la paternal solicitud y vigilancia; los esposos, un modelo perfecto de amor, de paz, de fidelidad conyugal; las vírgenes a la vez encuentran en él el modelo y protector de la integridad virginal. Los nobles de nacimiento aprenderán de José cómo custodiar su dignidad incluso en las desgracias; los ricos entenderán, por sus lecciones, cuáles son los bienes que han de ser deseados y obtenidos con el precio de su trabajo.” (LEÓN XIII)
Continua…