Santa Rita de Casia – 22 mayo

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Santa de los casos imposibles.

Santa Rita es una de las santas más amadas hoy, objeto de una extraordinaria devoción popular. Es amada por el pueblo que la siente muy cercana por la sorprendente normalidad de su existencia diaria, primero como esposa y madre, luego como viuda y finalmente como monja agustiniana.


Su vida fue marcada por la cruz, soportó la dentellada del dolor que le apretaba el alma y le laceraba las carnes porque comprendía la sabiduría de la Cruz. Transmutó el dolor en una increíble expresión de amor, que da sin pedir, y lo transformó en una fuerza arrolladora de elevación espiritual.

Divino amor es aquel que alaba Dios a pesar de los sufrimientos; es la forma más pura y más alta de la caridad.

Santa Rita defiende el gozo del perdón inmediato y generoso, de la paz amada perseguida como bien supremo, del amor fraternal intenso y sincero, de la extrema confianza en Dios íntegor y filial, de la cruz llevada con Cristo y por Cristo. Ella nos exhorta pues, a confiarnos de Dios para se cumplan en nosotros sus divinos designios.

La fuerza de Santa Rita está en su capacidad de hablar a cada corazón, de participar en nuestros problemas. Porque te puede oir, preséntate a Ella con confianza, no dejará de transformar tus oraciones en súplicas ardientes y gratas al Señor. Su intercesión es tan poderosa que el pueblo devoto la llama “Santa de los casos imposibles, abogada de los casos desesperados”.

Sige a Santa Rita en éste camino entusiasta, descubre en el ejemplo de esta humilde mujer a la mejor maestra. Pidámosle que interceda por nuestras tribulaciones, necesidades y angustias, pero antes que nada pidámosle que nos enseñe la aceptación del sufrimiento sin condiciones, la capacidad de perdonar de corazón y a fijar el pensamiento y el corazón en Dios “a fin de que entre las cosas cambiantes del mundo nuestros corazones estén fijos allá donde está el verdadero gozo”. Continua…

 

Santa Gema Galgani – 11 Abril

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La figura mística de Santa Gema Galgani continúa fascinando por su única experiencia espiritual que nos ha permitido conocer la voluntad de Dios. Una experiencia que todavía hoy puede enardecer el corazón e iluminar nuestra mente

De los escritos de la mística emerge un lenguaje simple, pobre, que permite, a pesar de la extrema simplicidad, comprender y revivir su singular experiencia con Jesu Cristo. Es por así decir, una teóloga simple, inmediata, y rica en humanidad, alejada de las palabras pomposas y vacías usadas por algunos Teólogos.

Gema ha sido una mística ardiente del amor de Jesús, este amor le ha permitido vivir una auténtica pasión. En sus “Cartas” trasluce todo su desentrañado amor por Cristo, amor que raramente se puede encontrar en la misma intensidad en otros Santos. “¿Quien te ha matado, Jesús?” pregunta Gema. Y responde Jesús “El amor” (II 82).

El amor que habla Gema no es sólo una emoción, sino un Amor donado por Cristo a través de Su Palabra y ella se hace su discípula para identificarse con Él. «Muchas veces le he pedido a Jesús que me enseñe el verdadero modo de amarlo y, entonces, Jesús me enseña sus Santas llagas abiertas» (I, 15).

Al participar en la pasión, ella desea ayudar a Jesús en sus dolores. Se establece así un pacto de amor de modo tal que Jesús pueda ofrecerla al Padre como a víctima de amor por todos los pecadores.
Este es su misión: salvar a los pecadores, no con la palabra o con la enseñanza, sino con la vida, con la participación en la Pasión de Jesús. Tocada por una gracia mariana, descubre el sentido místico de la virgen a los pies de la Cruz, y le ofrece a Maria su propria alma. Maria prepara a la Santa para la gracia de la estigmatización. Continua…

San José – 19 marzo

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“Cualquiera que sea la gracia que solicites a San José sin duda va a ser concedida, para creer solo tienen que convencerse haciendo la prueba”.
Santa Teresa de Ávila

La vida de San José ha estado verdaderamente marcada por las iniciativas de Dios, iniciativas misteriosas, iniciativas más allá de la posibilidad de entender.
San José se dejaba conducir porque era justo y “justo” es el hombre que vive de fe.

 

Dios no le dice nada, no le da explicaciones, pero él obedece. Ha dicho siempre SÍ con la vida, no con las palabras. Frente a Dios nunca ha habido preguntas o dudas.

¡Cuán fecundo es este silencio! Dios habla y San José hace:
“No temas…”, y él no teme, todos los dramas están terminados.
“Levántate”, y el se levanta y emprende el camino.
“Vuelve…”, y él ya está de regreso.
¡Esta obediencia inmediata de San José a todas las indicaciones del Señor, nos demuestra su bella disposición interior!

Es estupendo este ejemplo de San José que, siendo también jefe de familia, se pone simplemente a su servicio con una familiaridad basada en el abandono y la contínua entrega. San José no mide la vidad de Jesús y de la Virgen de acuerdo a sus propias exigencias, sino que pone su vida al servicio de ellos. No parte para Egipto, cuando es cómodo para él, sino cuando los interéses de Jesús lo requiere.

San José es un laico en el más profundo sentido de la palabra. Es un hombre como todos. El Verbo se encarna en una familia en la que San José es el jefe y vive en la realidad de las criaturas humanas, en la condición más universal, que es la del trabajo y de la pobreza. San José nos enseña cómo ofrecer a Cristo el servicio de una vida totalmente insertada en la realidad terrena.

“Estas son las razones por las que hombres de todo tipo y nación han de acercarse a la confianza y tutela del bienaventurado José. Los padres de familia encuentran en José la mejor personificación de la paternal solicitud y vigilancia; los esposos, un modelo perfecto de amor, de paz, de fidelidad conyugal; las vírgenes a la vez encuentran en él el modelo y protector de la integridad virginal. Los nobles de nacimiento aprenderán de José cómo custodiar su dignidad incluso en las desgracias; los ricos entenderán, por sus lecciones, cuáles son los bienes que han de ser deseados y obtenidos con el precio de su trabajo.” (LEÓN XIII)
Continua…