Conmemoración de los Fieles Difuntos – 2 noviembre

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Pascal, en sus pensamientos, subraya que ciertos adultos en plena actividad ceden ante las distracciones. El número de las cosas urgentes que tienen que resolver les disuade de la pregunta esencial: ¿Qué me sucederá después de la muerte? Esta constatación hacía decir a un humorista: Aquí reposa uno que no ha sabido nunca por qué vivía.

La vida es algo serio: en ella debemos preparar nuestra eternidad. Si fallamos en esta vida, no tendremos exámenes de recuperación, no podremos empezar de nuevo, sino que tendremos que darnos cuenta del lugar que hemos reservado al Amor en nuestro corazón y en nuestros actos.

Se trata de creer más en lo que nos espera, en el punto de encuentro entre el tiempo y la eternidad, el juicio. El purgatorio, fruto de la infinita misericordia de Dios, es necesario para la salvación de las almas, de otra manera serían más los destinados a la condenación eterna.

Es por eso razonable pensar que el hombre, para alcanzar la intimidad de Dios, tiene que ser puro. En caso de que esta purificación no haya ocurrido en la tierra, se realizará fuera del tiempo en el fuego del amor. Aquí, el alma se tendrá que dejar purificar para acoger el abrazo definitivo de Dios.

El purgatorio ha sido también un extraordinario recurso de la civilización. La idea de que el mal puede redimirse con obras buenas, es genial, también para los queridos difuntos: borra el límite impracticable de la muerte, reequilibra las injusticias terrenas y otorga fuerza positiva a todas las acciones. Continua…

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Día de Todos los Santos – 1 noviembre

La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte».

Juan Pablo II

San Juan Bosco
Un gran apóstol de la juventud. Su vida fue un verdadero, justo y gran martirio una vida de trabajo colosal que daba la impresión de estar oprimido con solo verlo.

San Francisco
El pobre de Asís, el cantante de la alegría perfecta. El personaje más famoso de todos los santos y amado en todo el mundo.

San Antonio de Padua
Su doctrina extraordinaria fue acompañada por los prodigios de todo. San Francisco le llamó confidencial: mi Obispo.

Santa Isabel de Hungría
Princesa santa que ayuda a los leprosos y enfermos sin curación en la penitencia extrema e intensa caridad.

Fraile Antonio Galvão
Alimentó la espiritualidad franciscana y abrazó el alma ardiente de amor en la vida religiosa.

Santa Gemma Galgani
Esta Santa con los estigmas fascina por sus experiencias espirituales y místicas. Diálogos con los ángeles, y éxtasis…

Santa Rita de Cascia
Santa Rita es uno de los santos más queridos de hoy, el tema de una extraordinaria devoción popular, porque es amada por el pueblo que la sienten muy cerca.

Santa Catalina Labouré
Era una monja humilde, mística, simple y angelical. Mensajera de la Medalla Milagrosa. No encontró ninguna dificultad para vivir una vida de sacrificio en la oración y la mortificación.

Santa Lucía Virgen
Con su martirio dio a la historia su grito de amor a Jesús.

Santa Teresita del Niño Jesús
Santa Teresa de Lisieux trastorna la Iglesia y el mundo con un huracán de gloria.

Santa Margarita María de Alacoque – 16 Octubre

margaretmary Nació en la villa de Lhautecour, el lunes 22 de Julio de 1647 y fue bautizada el 25 del mismo mes. Hizo su priemera comunión a los nueve años y, en el contacto sacramental de su alma con el Señor, Jesús llegó a ser su Maestro y le cautivó el corazón. Así, lo comprende: “Mi único Amor, cuánto os debo al haberme habitado desde mi tierna juventud, tomando posesión de mi corazón”.

Tras una infancia de sufrimientos, Margarita María corona su devoción entrando en el monasterio de la visitación de Parray le Monial. Tras dos meses, vistió el Santo Hábito el 25 de Agosto de 1671 a la edad de 24 años. Su alma ya estaba libre de cadenas humanas para adorar y sufrir por su amado Jesús. Así lo comprende la Santa: “Sentí mi corazón lleno de Dios, su conversación era tan dulce que solía pasar tres horas sin sentimiento alguno y sin ni siquiera adormecerme…”.

Durante la vida monástica soporta humillaciones y mortificaciones. Lucha contra las repugnancias. Acepta las flores y las espinas de la Cruz, pero descansa en el pecho de Nuestro Señor: “Él, me hizo descansar en su regazo y allí me descubrió las maravillas de su Amor y los inexplicables secretos de su Sagrado Corazón, que siempre había tenido escondidos”.

Jesús le concede, como promesa de su amor, una chispa de su llama, que escondió en el costado de Margarita María, que la consumirá hasta el momento extremo. Su ardor no se podrá apagar, sino hasta encontrar algo de refigerio en el derramamiento de sangre. Jesús le advierte: “He cerrado la herida de tu costado, pero el dolor continuará para siempre”.
No conseguía dormir, pues la herida le ardía tan fuerte que la consumía y le quemaba por dentro.

El dolor en el costado se renovaba los primeros viernes de cada mes del modo siguiente: “el Sagrado Corazón se me aparecía como un sol fulgurante de vivísima luz, que parecía reducirme a cenizas: entonces, en aquel momento, mi Divino Maestro, me explicaba lo que querí de mí y me revelaba los secretos de su admirable Corazón”.

El Señor ñe dio una gran corona de espinas: “Hija mia, recibe esta corona en señal de la que pronto te será dada para modelarte conforme a mí…Estas espinas te harán sentir, de tal modo sus pinchos, que tendrás necesidad de la fuerza de mi amor para soportar el dolor”. Entonces, no entendí lo que me decía, pero bien pronto comprendí los efectos que le seguían: dos terribles golpes recibidos en la cabeza, de modo que, desde entonces, me parecía tenerla ceñida pos agudísimas espinas”.

 

Las grandes visiones

  1. Jesús se apareció a Margarita María y la invitó a ocupar el sitio que San Juan había ocupado durante la Última Cena, y le dijo: “mi Divino Corazón está tan apasionado por los hombres que, no pudiendo contener en sí las llamas de su ardiente caridad, necesita expandirlas. Te he elegido para cumplir este gran designio: para que todo sea hecho por mí”.
  2. El Corazón de Jesús se manifestó sobre un trono de llamas más radiante que el sol, y transparentes como el cristal, rodeado de una corona de espinas, simbolizando las heridas infringidas por nuestros pecados y encabezado por una cruz.
  3. Jesús se presentó a Margarita María todo fulgurante de gloria, con sus cinco llagas brillantes como soles, y, por aquella sagrada humanidad, salían llamas por todas partes, pero, sobre todo, de su admirable pecho, que asemejaba a un horno, y, estando abierto, ella descubrió en el amable y amante Corazón, la verdadera fuente de las llamas. Jesús la solicitó para hacer la Comunión el primer viernes de cada mes y para postrarse con la cara en tierra desde las once de la noche, entre el jueves y el viernes”.
  4. Jesús le dijo que se sentía herido por las irreverencias de los fieles, y añadió: “Lo que más me duele, es que lo hacen los consagrados”.

La práctica devocional, de la Iglesia Católica Romana de los “Los Primeros viernes de cada mes” tuvo origen por Santa Margarita María de Alacoque, surgida de la “Gran Promesa” revelada por el mismo Jesús. Continua…