Los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael – 29 Septiembre

arcangeliSan Agustin:

Aunque no vemos la presencia de los ángeles, tratándose de cosas que escapan a nuestros ojos y existen en el gran Reino de Dios Emperador, sabemos por fe que los ángeles existen, encontramos escritos en los que se han aparecido a muchos y los creemos, al margen de cualquier legítima duda. Ahora los ángeles son espíritus, pero en cuanto espíritu no son ángeles.

Es cuando son enviados que se vuelven ángeles. La palabra ángel en realidad designa una misión, no su naturaleza. Si se pregunta el nombre de esta naturaleza, se responde que es espíritu, si se pregunta su misión se responde que es ángel. Por aquello que es, es espíritu, mientras que por la misión que cumple es ángel.

El mundo angélico fue creado antes que el mundo terrenal, en consecuencia los ángeles son seres espirituales e incorpóreos y sus inteligencias concentran la irradiación del principio creador. Son fuerzas que actúan tanto desde el exterior como desde el interior del mundo, directamente sobre fundamentos iguales al ser.

El hombre se encuentra más abajo en el orden cósmico, en el centro de un mundo decaído, aunque puede acceder al más alto conocimiento de Dios, incluso a la misma conciencia angelical. Pero los ángeles son accesibles al hombre en virtud de su condición de criatura, así Dios los reviste de su sabiduría y de su gloria. Su protección sobre la humanidad es amor, ternura infinita, inocencia de niño.

Desde muchas partes se oye afirmar que nos podemos acercar a Dios de la mano de cada mediador, pues un camino iluminado es más fácil transitar que un camino envuelto en oscuridad. Muchos no saben degustar este alimento celestial, por eso en la búsqueda lo desprecian y se pierden entre los bienes de la tierra. Continua…

Anuncios

15 octubre – Santa Teresa de Avila

 

teresadejesus

“Veía, cerca de mí, del lado izquierdo, un ángel con forma humana. Era pequeño y muy hermoso, con el rostro encendido, parecía estar entre los más elevados, entre aquellos que parecen incendiarse de amor, yo los llamo Querubines porque nunca me han revelado su nombre. Pero veo claramente en el cielo una gran diferencia entre ciertos ángeles y otros, que no sabría como explicarla. Veía que el ángel tenía en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida.”

Continúa …