Inmaculada – 8 diciembre

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La santa Virgen es única en cada una de sus relaciones con las tres personas de la Santísima Trinidad.

“Única es la paloma mía” (Ct 6,8)

  1. Ella es única en su cualidad de Madre del Hijo, ya que es verdadera y propiamente Madre, y es la única Madre de Dios.
  2. Es única en su cualidad de Hija del Padre, ya que su adopción es del todo singular, y ella sola, entre los Hijos de Dios, ha estado simultáneamente concebida y adoptada.
  3. Es única en su cualidad de esposa del Espíritu Santo, ya que solamente ella ha contraído con Él, en el nombre de toda la naturaleza humana, un sagrado casamiento para ser Madre del Hombre-Dios sin dejar de ser Virgen.

La celebración de éstos sagrados esponsales fue en un lugar público. El Templo, cuando la Santa Virgen fue presentada.
Cuán grande es esta prerrogativa y cuántas ventajas lleva consigo! ¡Qué participación de los bienes de éste divino Esposo! ¡Qué plenitud de sus regalos! ¡Qué santidad! Nunca esta santa Novia opuso la mínima resistencia a las inspiraciones del Espíritu Santo. Nunca cumplió una sola acción cuyo principio no fuera el Espíritu Santo. ¡Que alejados estamos nosotros de esta fidelidad! Oponemos continuas resistencias al Espíritu de Dios. Nos vamos detrás de nuestras inclinaciones. Rechazamos cada día de millares de gracias y tenemos encarcelados los regalos del Espíritu Santo en una vergonzosa inactividad. Continua…